En el barrio Amado Juri, en Concepción, todos señalaban la casa de "Carlitos" como el principal quiosco de droga en la zona. En mayo de 2010, la Policía Federal realizó un allanamiento, encontró droga y detuvo al dueño de casa, Carlos Jesús Alberto. Luego vincularon a su mujer, Verónica Vanesa Bustos, por una causa de 2008. Dos años después, el matrimonio llegó a juicio oral.

Ayer, el Tribunal Oral Federal condenó a Alberto a cuatro años de prisión por tenencia de estupefacientes con fines de comercialización, y absolvió a Bustos, ya que el fiscal General Subrogante, Leopoldo Peralta Palma, no la acusó. Los camaristas María Alicia Noli, Gabriel Eduardo Casas y Carlos Jiménez Montilla, llegaron a esa sentencia luego de una audiencia, que demandó sólo dos horas.

La causa se había iniciado con el llamado de un vecino el 20 de abril de 2010. La Policía Federal realizó una investigación, y constató que en un domicilio del barrio, ubicado al oeste de Concepción, a la vera de la ruta 329 que conduce a Villa La Trinidad, llegaban menores de edad que salían con cigarrillos de marihuana. La principal preocupación de los vecinos era que los clientes eran alumnos de las dos escuelas que se encuentran en la zona.

Cuando la Policía realizó el allanamiento, el 13 de mayo de 2010, encontraron en el lugar 146 porros, un poco más de 400 gramos de marihuana compactada, papeles para el armado de los cigarrillos, celulares, gran cantidad de billetes de baja denominación ($2, $5 y $10) y otros elementos utilizados en la comercialización de estupefacientes. Ese día detuvieron a Alberto.

Luego, los investigadores descubrieron que en la Justicia había una causa iniciada el 27 de diciembre de 2008 contra Bustos. Durante un allanamiento realizado por un robo en la casa de la suegra de la mujer, encontraron 14 cigarrillos de marihuana, y tres envoltorios la droga compactada. El expediente fue adjuntado a la causa del esposo de Bustos.

Los acusados fueron defendidos por los abogados Eduardo Brandán y Roberto Flores. El fiscal decidió no acusar a la mujer, ya que no había elementos para vincularla con la causa de origen. Su marido, en cambio, fue encontrado culpable, y deberá completar el tiempo que le queda de condena en prisión.